Sonreí
disimuladamente.
-Woow,
que grande estás. Ya tienes 23 años ¿no? -dijo mi madre.
-Si...
y no habeis estado en alguno de los siete cumpleaños desde que os
fuisteis. -dijo Ed.- Os he extrañado mucho. -dijo abrazandonos
-Bueno,
nosotros nos vamos. -dijo el amigo de Ed rubio, hablano por todos.
Los
amigos de Ed salieron del backstage y One Direction fueron a recoger
sus cosas.
-¿Por
qué os fuisteis? -preguntó Ed.
-Tenía
que hacer que entrara algo de dinero en casa. -respondió mamá.
-Pero
jamás volvisteis. -repuso Ed.
-Encontramos
un trabajo, Ed. Te extrañé mucho, pero cuando nos dimos cuenta
estabamos viajando por medio mundo y no podiamos echarnos atrás.
-expliqué.
-Además,
tenías a tu abuela. Que, confesemoslo te crío mejor que yo. -dijo
Esther.
Ed
nos observó con la mirada triste.
-No
lo sabeis. -dijo Ed.
-¿Qué
ocurrió? -preguntó mamá mientras intentaba ocultar las lágrimas
que corrian por su cara sin obtener resultado.
-Me
llevaba a casa en su bici. -comenzó Ed llorando también.- Ibamos
por el carril bici y cuando nos disponiamos a cruzar, un auto nos
atropelló. Cuando la ambulancia llegó, yo aun respiraba pero
ella... ella no. Hicieron todo lo posible pero...
Las
lágrimas fluian por nuestros rostros sin cesar.
-Ed,
nos vemos mañana. ¿Vale? -pregunté al darme cuenta que Harry
estaba apoyado en la puerta del backstage.
-Claro,
me da que Doni sabe en que calle os instalais me pasare a eso de la
ocho. -dijo Ed.
Nos
dio un beso en la mejilla a cada una y luego salió hacia la noche.
-Se
te ha corrido el rimel. -me aviso mi madre.
-No
me jodas. -dije
-¿Qué
os ha pasado? -preguntó Zayn entrando en el backstage seguido del
resto del grupo.
-¿Sabes?
Algunas chicas te diria que ha muerto su abuela, te abrazaría para
que la consueles y lloraría en tu hombro. Pero, ¿sabes que más? Yo
no soy de ese tipo de chica. -dije dirigiendome al baño.
-Tres,
dos, uno. -contó mi madre.
-Espera,
si soy de esas chicas. -dije abrazandolo y llorando en su hombro.
-Lo
siento mucho. -dijo Zayn abrazandome.
Cinco
minutos después, tras haberme arreglado el desastre del rímel,
salimos hacia la noche. Hacia mucho frío. El cielo estaba
completamente estrellado y la luna llena lucía en el oscuro cielo.
Por desgracia teníamos que ir andando.
-¿Tienes
frío? -preguntó Niall. Asentí.- Toma. -dijo tendiendome la
chaqueta.
-Niall
yo... -dije
-Aceptala.
Al
día siguiente, llamé a Doni. Serían las siete y media. Me indicó
la calle donde se instalaba mi hermana y me encaminé hacia su casa.
Al llegar a la esquina de la calle, vi a Bekah esperandome en la
puerta de su casa. Corrí hacia ella.
-¡Al
fin has llegado! -gritó Bekah
-¿Y
mamá? -pregunté
-Ha
ido a ver a que hora sale nuestro vuelo. -respondió mi hermana
-Pero,
¿ya os vais? -pregunté de nuevo.
-Esta
tarde... -respondió triste.
-No
quiero que te vayas. -dije
-Yo
tampoco.
-Quédate
conmigo. -dije.- Si, así recuperaremos estos siete años.
-Lo
intentare. Después a eso de las cuatro tengo que acompañar a los
dormilones al centro comercial a firmar a las fans. -dijo Bekah.
-Vale,
te acompañaré. -dije. -¿Puedo pasar? -pregunté.
-Claro,
adelante.
Entré
en la casa, era preciosa. Tenía las paredes en amarillo, con
pequeños detalles en rojo. Una escalera daba a las habitaciones, en
la segunda planta. En la planta de las habitaciones, había otra
escalera que daba a la azotea donde subimos. Nos sentamos en una
silla de plástico, blancas.
-Siento
mucho no haber estado cuando pasó el accidente. -soltó de repente
Bekah.- No tenía que haberme ido.
-Bekah,
lo hiciste y ya está. Ya pasó. Volvemos a estar juntos y no tienes
por qué preocuparte. -dije.
-Pero
Meredith, o mejor dicho, la abuela ya no está. Tenía que haber
pasado sus ultimos días con ella.
-Cariño,
no tienes porque preocuparte. Ya llegó mi hora. -se escuchó.
Ante
nosotros apareció una mujer de pelo canoso, ojos marrones verdosos.
Llevaba un chándal gris, con la cremallera, los bolsillos y algunas
rayas rojas. ¡Era mi abuela!
-¿Eres...un...fantasma?
-preguntó Bekah asustada.
-Bekah,
soy tu abuela. Yo os veo todo el tiempo, se lo que haceis, pero si no
pensais en mi, no me podreis ver. -dijo.-Debes quedarte con tu
hermano, no quiere que te marches otra vez, no te quiere perder.
La
abuela desapareció y por la puerta de la azotea entró mi madre,
seguida del grupo.
-El
vuelo sale a las seis. -anunció mi madre.
-Bueno,
yo me voy. -dije.- Llamame luego. -puse un papel en la mesa con mi
numero.
Bajé
las escaleras y me dirigi a casa de Doni.
Llamaron
al timbre. La idiota de Kath no estaba y Doni, había salido con
ella. Miré por la mirilla para asegurarme de que no era ningun
extraño. Era Ed. Me arreglé el pelo un poco antes de abrir. Si,
estaba enamorada de él, por eso, siempre lo llamo querido.
-Hola
querido. -dije
-¿Está
tu hermano? -preguntó
-No,
pero puedes esperarlo. -respondí.
-Ok.
Y no me llames querido. -dijo.
Se
sentó en el sofá y yo me senté junto a el.
-Bueno,
¿para que has venido? -pregunté.
-Para
hablar con tu hermano. -respondió
Me
miró fijamente a los ojos. Me acerqué lentamente y pose mis labios
sobre los suyos. Si, lo habia conseguido. Colocó sus manos en mi
cabello, para acercarme mas a el. Yo, puse mis manos sobre sus
hombros.
Iba
seguida de Doni, abrí la puerta de mi casa y sentados en el sofá
estaban Ed y la estupida de Monii, ¡besandose! Mi hermano y yo nos
quedamos alucinados.
Doni
tosio para hacerse oir, ellos se separaron.
-Esto...
yo... me voy. -dijo Ed, pasando entre nosotros.
-¿Qué?
Tengo derecho a amar. -dijo Monii subiendo las escaleras.
-Si,
chicos, muy bien. Pero necesito que me escucheis, tu tambien mamá.
-dije
Todos
voltearon a verme.
-¿Qué
ocurre? -preguntó Louis
-He
tomado una decisión, que cambiará mi vida y puede que la vuestra.
-dije
-¿Cual?
-preguntó Zayn
-No
sera... -dijo Niall
Asentí.
-No
voy a viajar más con vosotros, me quedare aquí, en Sidney con mi
hermano. -anuncié